Es la duda más común cuando llega el momento de comprar. Los dos asan igual de rico —el fuego es el mismo— así que la diferencia no está en la cocina, sino en cómo y dónde vas a usar tu fogonero. Te contamos las ventajas de cada uno para que elijas el que va con tu forma de asar.
Fogonero con patas: firmeza y estabilidad
El modelo con patas se planta en su lugar y no se mueve. Esa firmeza es su gran ventaja: apoyás la parrilla, cargás la leña y trabajás con total estabilidad, sin que nada se corra. Es la elección natural si tenés un quincho o una galería donde el asado siempre se hace en el mismo rincón.
Es, además, el formato "clásico" del asador argentino. Si te identificás con esto, mirá los modelos con patas — como el Hermes 100 Full con patas.
Fogonero con ruedas: movilidad total
El modelo con ruedas te da algo que las patas no pueden: libertad. Movés el centro del fuego a donde lo necesites —perseguís la sombra en verano, lo acercás a la mesa, lo corrés del viento— y cuando terminás lo llevás rodando al reparo para guardarlo. Ideal para patios grandes, para quienes cambian el lugar del asado según el día, o para no dejar el fogonero a la intemperie.
Si valorás poder mudar el fuego sin esfuerzo, tu opción está entre los modelos con ruedas, como el Hermes 100 Full con ruedas.
Entonces, ¿cuál conviene para vos?
- Con patas si asás siempre en el mismo lugar y querés la máxima firmeza y estabilidad (quincho o galería fija).
- Con ruedas si querés mover el fuego por el patio y guardarlo fácil (patios grandes, cambiás de lugar según el día).
En criollo: no hay opción equivocada, hay la que mejor se adapta a tu patio. Sea cual sea, todos nuestros fogoneros son de fabricación propia, con hierro pensado para durar y envío a todo el país. Comparalos en la sección de Fogoneros o escribinos por WhatsApp y te ayudamos a decidir.
